lunes, 24 de octubre de 2016

Los países a la vanguardia en la erradicación del dinero en efectivo

Los países a la vanguardia en la erradicación del dinero en efectivo

Billetes quemándose en el fuegoImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionBilletes: ¿condenados a la hoguera?
Mi padre, ex corredor de Wall Street, solía pregonar que "el dinero en efectivo es el rey", y me aconsejaba que me aferrara a él cuando la economía se pusiera difícil.
Sin embargo, en Holanda los billetes han perdido toda tratamiento de realeza, al punto de que en algunos comercios ya no los aceptan como medio de pago.
Desde grandes cadenas de supermercados hasta pequeñas panaderías han adoptado las tarjetas de débito como única manera de pagar.
De hecho, algunos consideran que eliminar el uso de billetes es más "seguro" y "limpio".
¿Se puede vivir sin billetes?
Decidí comprobarlo por mí misma: me guardé muy bien guardada la tarjeta de débito y me fui a comprobar qué tan lejos podía llegar con un fajo de billetes en Holanda.

Funciona

Lo primero con que me encontré fue con expresiones de asombro y algo de resistencia.
"No recuerdo la última vez que aceptamos un pago en efectivo", dice Marielle Groentjes, administradora en una compañía de bienes raíces holandesa llamada Hoen Property Management BV.

Estar demasiado dispuesto a ayudar con aspectos no relacionados con el trabajo durante largos periodos de tiempo puede afectar negativamente tu rendimiento"
Martin Kilduff, profesor de comportamiento organizacional

"No nos gusta tener efectivo en la oficina. Además, no tenemos una caja fuerte y, si lo depositas en el banco, te cobran una tasa por hacer esa transacción".
Pero son las compras pequeñas las que me producen el mayor dolor de cabeza.
Por ejemplo, me tocó hacer una larga cola frente a la única caja que aceptaba efectivo en la cadena de supermercados Marqt.
Y cuando intenté comprar un sándwich de atún en una cadena de panaderías en Amsterdam, rechazaron mi efectivo. No puedo usar mis euros ni para pagar el estacionamiento en gran parte de la ciudad.
"El dinero en efectivo es un dinosaurio, pero todavía va a seguir funcionando", advierte Michiel van Doeveren, asesor de políticas públicas en el Banco Central de Holanda.
Billetes de varios paísesImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionEl crecimiento de las transacciones en línea y de los pagos con tarjeta han desplazado al dinero en efectivo en muchos países.
Para van Doeveren, el problema con el efectivo se debe más a la logística que implica su uso, por lo que se convierte en un mecanismo más costoso que el electrónico.
"Es importante que el uso de medios electrónicos siga creciendo en la economía. Queremos seguir promoviendo formas más eficientes para pagar".

Solo tarjetas de débito

La primera vez que las tarjetas desplazaron a los billetes en los supermercados de Holanda fue en 2015, cuando 50% de las transacciones se realizaron con medios electrónicos, mientras que 49,5% se hicieron en efectivo y 0,5% en tarjetas de crédito.
Detrás de este crecimiento estuvo una coalición formada por bancos y comerciantes, que tienen como objetivo para el 2018 hacer que los pagos electrónicos alcancen 60% de las transacciones, y que el efectivo sea 40%.
Para esta coalición, los pagos electrónicos son más baratos, seguros y convenientes, argumentos que también están haciendo eco en los vecinos escandinavos de Holanda.
Suecia es uno de ellos, aunque no a todos les gusta la idea.
Supermercado Albert Heijn en HolandaImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionEn Holanda, la cadena de supermercados Albert Heijn fue la primera en que las personas pudieron pagar sin pasar por cajeros.

El problema de Suecia

"Es un problema muy grande. Para los comercios pequeños es muy costoso tener efectivo en los bancos", indica Guido Carinci, presidente de TOMER, una asociación de pequeños comerciantes.
Carinci califica la situación como "horrorosa". Si utilizan efectivo, tienen que pagar una tasa de US$35 al mes a una compañía responsable de depositarlo en el banco.
Si es con débito, agrega, está la comisión que cobran los bancos por transacciones con tarjetas, lo cual suma millones de dólares de ganancia para las instituciones financieras y ninguna para los comerciantes.
Conscientes del costo de manejar efectivo y los problemas de seguridad que ello implica, muchas tiendas suecas han descartado los cajeros que aceptan billetes, incluyendo al gigante de las telecomunicaciones Telia Company, dueño de una red nacional de 86 tiendas que desde 2013 no aceptan efectivo.
Los autobuses tampoco utilizan billetes o monedas desde hace tiempo y hasta los vendedores ambulantes aceptan tarjetas y pagos a través de teléfonos.
La situación es tal en Suecia, que algunos habitantes están teniendo serios problemas tratando de buscarle una salida a la montaña de billetes que los bancos o comercios no quieren aceptar.
"Hay gente que los tienen guardados hasta en los microondas", comenta Björn Eriksson, jefe de Säkerhetsbranschen, una alianza de empresas en la industria de la seguridad.
Una persona pasando una tarjeta por un terminal de pago. Al fondo, una laptopImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionLas actitudes frente al dilema "efectivo versus plástico" varían significativamente en el mundo entero.

Lazos culturales

Sin embargo, las actitudes varían de manera significativa en Europa y el resto del mundo.
Algunas culturas son muy renuentes a renunciar al dinero en efectivo, incluyendo Alemania, cuyos consumidores creen que el uso de efectivo les permite tener un mejor control sobre sus gastos.
En el superpoder económico europeo, el 75% de los pagos se realizan en efectivo. Mientras tanto, en lugares como Italia la cifra sube a 83%.
Al otro lado del Atlántico y pese al amor que sienten los estadounidenses por su billete verde, la tendencia a abandonar el dinero en efectivo está comenzando a ganar terreno.
En enero, varios de los 48 locales de la cadena de restaurantes Sweetgreen dejaron de aceptar efectivo, incluyendo la sede en Wall Street.
Un empleado en una tienda M-Pesa en nairobiImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionLos teléfonos móviles son utilizados en las tiendas M-Pesa de Kenia, país donde millones de pagos se hacen vía celular.
"Me sorprendió", comenta Persephone Zill, una habitante de Nueva York.
"Imagino que tomaron esa decisión porque ven a todos esos ejecutivos jóvenes en Wall Street, utilizando sus teléfonos inteligentes para pagar cosas usando Apple Pay. Mi hija usa la aplicación Venmo para todo. Francamente me hacen sentir vieja y pasada de moda".
Gracias a las innovaciones de los celulares, los bancos han dado pasos agigantados en cuanto a medios de pago en algunos países de África.
Por ejemplo, en Kenia y Tanzania está el sistema telefónico de pagos llamado M-Pesa, a través del cual millones de personas cancelan servicios, reciben sus salarios, compran ganado e incluso hacen pequeñas compras en mercados locales.

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