miércoles, 11 de septiembre de 2013

La planta con patas que salta y camina

La planta con patas que salta y camina

Investigadores en Francia descubrieron un nuevo tipo de movimiento en las plantas: pequeñas esporas que caminan y saltan.
Para su estudio, los científicos utilizaron cámaras de alta velocidad. El objetivo era ver cómo se dispersan las esporas de una planta del género de los equisetos.
Así pudieron observar cómo las microscópicas "patas" de las esporas se enroscaban y desplegaban al cambiar los niveles de humedad, lo que hace que parezca que gatean e incluso que saltan desde el suelo.
El hallazgo, difundido por la publicación especializada Proceedings B, de la Royal Society, fue liderado por Philippe Marmottant, de la universidad francesa Joseph Fourier, en Grenoble.
El movimiento de las plantas, según el científico, es una fuente de inspiración para dispositivos autopropulsados.
"Si piensas en una planta carnívora, como la Venus atrapamoscas, su movimiento puede ser bastante veloz", dice Marmottant, en conversación con la BBC.
"Por eso me interesaba encontrar nuevos tipos de movimientos en las plantas, y un amigo biólogo me habló de estas esporas especiales cuyo movimiento se basa en la humedad.

Rizos y capas

Equiseto
Los equisetos viven en el planeta desde la época de los dinosaurios.
Cuando Marmottant examinó las esporas en el microscopio, pudo ver sus movimientos. Pero solo cuando combinó el microscopio con una cámara de alta velocidad fue que pudo observar que las plantas no sólo se mueven: saltan y caminan.
Cuatro patas sensibles a la humedad –o eláteres– impulsan su movimiento, y se enroscan cuando cambian los niveles de humedad.
"Se parece mucho a la forma en que se riza el cabello humano cuando hay humedad", explica Marmottant.
Pero la estructura especial en capas de las esporas hace que este rizado y alisado sea lo suficientemente rápido y poderoso como para que puedan moverse.
"Las patas son capas de dos tipos de materiales", amplía el investigador.
"Una capa está formada por un material rígido, mientras que la otra es más suave, como una esponja, que se desinfla cuando se seca".
"Estas dos capas están unidas, la contracción de una de ellas resulta en un cambio de la forma de las patas cuando disminuye la humedad".

Saltar al viento

Esporas de equiseto
Las pequeñas esporas de equiseto tienen cuatro patas sensibles a la humedad.
Antes de este estudio, no estaba clara cuál era la función de la estructura de las patas de estas esporas.
"Se asumía que eran como alas, para poder dispersarse con el viento", explica el experto.
"Pero aquí mostramos que de hecho inducen el movimiento sobre el suelo".
"Y aún más importante, también permiten los saltos, lo que hace que las esporas puedan entrar en las corrientes de viento".
"Una vez que están dentro de las corrientes de viento, pueden viajar largas distancias, lo que supone una ventaja evolutiva, porque significa que pueden dispersarse ampliamente".
Los equisetos (entre ellos, la llamada cola de caballo) crecieron cuando los dinosaurios poblaban la Tierra, pero aún se encuentran en todo el mundo.
Sin embargo, recién ahora los científicos descubrieron el extraño secreto de su movilidad que les ha ayudado a dispersarse de forma tan efectiva y a ser tan persistentes.
Marmottant y sus colegas se encuentran ahora en el proceso de diseñar nuevos objetos autopropulsores en base a las esporas de esquisetos.
Estos artilugios, dicen los científicos, podrían utilizarse para la agricultura, por ejemplo, usando los cambios de la humedad para impulsar mecanismos de evaluación ambiental o dispositivos para dispersar semillas.

Tecnología vegetal

Monique Simmonds, quien dirige la Unidad de Innovación de los Jardines Reales Británicos de Kew, en Londres, opina que este trabajo es "muy interesante" y constituye un ejemplo todo lo que queda por aprender del mundo natural que nos rodea.
Simmonds añade que algunos avances clásicos de la tecnología se inspiraron en las plantas, como el Velcro o las superficies que repelen el agua que se desarrollaron tras observar la estructura de la superficie de la hoja de loto.
"Pero tenemos tanto que aprender de la naturaleza", dice Simmonds, consultada por la BBC.
"Las plantas son como fábricas químicas que deben interactuar entre ellas y con el medio ambiente para conseguir su alimento sin moverse".
"Entender mejor cómo se comunica la naturaleza puede incluso ayudar a que las empresas trabajen mejor en colaboración".

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